Por Amelio Luna
Era sobre finales de la década de los 60 cuando en los antros atestados de humo y whisky barato se reunían para jugar al póquer los mejores del mundo. Bajo las luces vaporosas de los salones tipos como Doyle Brunson, Stu Ungar, “Amarillo” Slim o Jack Binion, ensayaban para echarse un farol y jugarse un par de Ases en aquellos torneos todavia parecidos a los del lejano oeste. Estos torneos poco a poco empezaron a prometer suculentos premios y una gran reputación como jugador.

Y como todo cambia con el tiempo, especialmente las modas y los estilos. Hoy en dia los antros donde solían mezclarse los vaqueros y comerciantes de segunda para jugarse lo que llevaban puesto se han transformado en lujosos hoteles de cinco estrellas y salones exclusivos, en los que las apuestas clandestinas evolucionaron en premios millonarios y fastuosos brazaletes que encandilan a la vista con recargado brillo de oro y diamantes. La febril práctica del póquer en su modalidad Texas Holdem se ha convertido en un fenómeno de masas que contagia y atrae a jugadores de todo el mundo, imponiendo sobre el tapete estilos particulares con ansiosa adrenalina en un juego que mueve millones, y donde resulta conveniente estar preparado para no dar un paso en falso cada vez que la fortuna te recompensa con las nuts.
Actualmente, con la propia evolución del juego, los jugadores recurren a nuevas formas de vestir para evitar ser leído correctamente por los oponentes. Se sabe que los ciertos gestos, las pupilas dilatadas y hasta la cantidad de fichas apostadas, revelan una buena información para los jugadores experimentados. Estos aprovecharán cualquier oportunidad para quedarse con nuestras fichas. Por esa razón, es que muchos de los jugadores veteranos prefirieron dejar en el estilo antiguo con vesitmenta formal y sombrero de cowboy que permitía dejar ver todo, para comenzar a lucir nuevas prendas de ropa con cerradas capuchas y oscuras gafas que impiden revelar un buen proyecto, alejándose de aquellas escenas de cine, contando hazañas de campeones de antaño, verdaderos maestros del póquer contra enemigos de la suerte ;)
Gracias a internet y la televisión, las mesas de póquer se han colmado de jóvenes promesas, que ejecutan sobre el tapete nuevas técnicas que aprendieron jugando online; y ya sabemos, estos jóvenes marcan tendencia y lo revolucionan absolutamente todo. Hoy los jugadores son oficinistas, yuppies o geeks, que ganan suculentos botes a fuerza de análisis matemáticos y conocimientos teóricos, imponiendo protagonismo en las mesas de los grandes torneos, donde impresionan con su modo de juego mientras lucen su mejor look para jugar póquer. La nueva corriente de aficionados al Texas Hold’em trae consigo extrañas y particulares modas que se popularizan rápidamente. Ya no nos sorprendemos al ver esos cortes de cabello al ras con la marca de un corazón o una espada en la nuca, ni las gafas de sol que cubren las enormes posibilidades de un par de Reyes. Las balas de los revólveres que esperaban acción sobre el tapete se convirtieron en talismanes que prometen buena suerte y los chalecos de cuero con pañuelo al cuello tipo cowboy, finalmente le dejaron sitio a elegantes diseños, que viven estampados en remeras de todos los colores.



Las gorritas y las camperas patrocinadas por las salas de poker son un sello y un premio en sí mismo, ya que solo los buenos resultados atraerán por fin, el generoso aporte de sponsors que financien nuestros sueños.
Amelio Luna es buen conocedor de la Historia del poker y ha escrito varios articulos para Card Player en su version Española.






